¿Quién Me Librará?

– Susan Mutch

“Pero veo otra ley en mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:23, 24.

En el capítulo siete de Romanos, el apóstol Pablo comparte su testimonio expresando su condición mientras aún estaba bajo la antigua ley Mosaica y antes de su conversión a Jesucristo. Siempre era traído bajo el poder del pecado, a pesar de su deseo de hacer lo bueno y de sus prácticas religiosas.

¡ OH PECADO, Maldito tirano, problema de toda la humanidad! ¡ Puede alguien escapar de tu horrible dominio! ¿ No puede nadie ser libre del pecado en esta vida? ¿No puede ser esta esclavitud quebrada?

El apóstol trae al lector a esta mera pregunta cuando clama, “¿quién me librará?” ¡Oh, cómo gimió su alma angustiada por ser libre del pecado!” Pero un día glorioso, conoció a su libertador en el camino hacia Damasco, y callendo postrado a sus pies clamó, “¿Qué he de hacer para ser salvo?

Oh, lector, el verdadero arrepentimiento y la humildad que lo traerá a los pies de Jesucristo abrirá la puerta a la salvación poderosa. Después de esta experiencia, Saulo, antes un pecador religioso, ¡se alzó a una nueva vida, para jamás ser un “hombre miserable” en el pecado otra vez! “Así que, si el Hijo os libertare sereis verdaderamente libres”. Con gozo triunfante el apóstol Pablo continúa su testimonio que había empezado en Romanos 7 en el capítulo 8. ” Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, si no conforme al Espíritu”. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. ” ¿Quién me librará? ¡Gloria! ¡Exaltar el nombre de Jesús!. Oh que Salvador, “El salvará a su pueblo de sus pecados” Mateo 1:21b. “El apareció para quitar nuestros pecados…todo aquel que permanece en Él, no peca…Hijitos, nadie os engañe…El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo, para deshacer las obras del diablo.”

No hay duda que Jesús cumplió el propósito por el cual vino.

Decir que nadie puede vivir libre del pecado es negar el poder de Jesucristo. Sin embargo, los testimonios predominantes de aquellos que profesan ser cristianos hoy en día es que el pecado tiene dominio sobre ellos y ninguno espera vivir libre del pecado mientras estén en este mundo.

¡Qué gran deshonra al poderoso Hijo de Dios! ¡Qué corrupción al evangelio de Jesucristo! ¡ Qué miserable mensaje para una humanidad cargada de pecado! ¿Son acaso estas las nuevas de gran gozo para todo hombre que los ángeles con gozo cantaron? ¡NO!

El apóstol Pablo usó la palabra, librar. “¿Quién me librará?” El no dijo, ¿quién me perdonará ?, aunque si necesitaba perdón. El se dio cuenta que se necesitaba un remedio para eliminar el malestar del pecado y arrancarlo de raíz. Sí, Pablo sabía que el pecado necesitaba ser vencido en Jesucristo y jamás volvio a ser el mismo.

Lea los escritos de Pablo. Miserable y esclavizado antes de la salvación, después pudo testificar y enseñar que en Cristo somos más que vencedores. Vivió de una manera santa, justamente y sin culpa, y tenía una consciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres, fue hecho libre del pecado y declaró “¿Perserveraremos en el pecado para que la gracia abunde? De ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado,”¿Cómo viviremos aún en él?. No es increíble cuando la Bíblia pregunta, ¿continuaremos pecando? los que profesan ser religiosos de este mundo insisten que sí, ellos tienen que vivir así, aunque la respuesta Bíblica dice “¡De ninguna manera!”. Y cuando la Bíblia declara que el Cristiano está muerto al pecado, la mayoría de los religiosos están aún vivos en el pecado. Sólo nos queda concluir que la corriente dominante en los que profesan ser Cristianos en gran parte no es Cristianismo pero sólo el producto de “otro evangelio y otro Jesús” Romanos 3:4 “Antes bien sea Dios verdadero, y todo hombre mentiroso” “Cualquiera que es nacido de Dios, no peca.”