Politeísmo revisado

Cuando Pablo estaba en Atenas, su espíritu se enardeció cuando vio la ciudad totalmente dada a la idolatría. (Hch. 17:16). Livio dijo que Atenas “estaba llena de imágenes de dioses y hombres, adornados con cada variedad de material, y con toda la habilidad de arte.” Otro escritor antiguo humorísticamente declaró de la ciudad, que “era más fácil encontrar a un dios que a un hombre ahí.”

Sin duda la vista que Pablo contempló, angustiaría a cualquier verdadero ministro de Dios. Su devoción y adoración fue en vano porque ningún ídolo podía quitar sus pecados, guiarles en toda verdad, o ayudarles a través de las adversidades de la vida. Politeísmo (muchos dioses) era un fracaso. Incluso algunos de sus propios filósofos tenían poco respeto a sus dioses. El mismo hecho de que los antiguos paganos hicieron sus propios dioses con sus propias manos, los nombraron y les dieron sus atributos, debería haber sacudido la mente de alguien. ¿Adorar algo creado por un hombre, ya sea en su imaginación o en piedra? ¡No es de extrañar que la mayoría de sus dioses tenían atributos carnales!

¿O podría ser que tal vez esto es lo que les gustó–dioses de su propia elaboración que podían controlar; ponerlos en los lugares donde ellos querían, y definir los límites de autoridad que permitirían a estos dioses humanamente imaginados tener sobre ellos? Si uno no era a su gusto, simplemente podían elegir otro. Ellos tenían dioses que no eran nada mejor que sus seres pecaminosos, y sin duda, dioses que no podían liberarles del mal del pecado humano.

Tal vez ahí es donde entraron las antiguas escuelas de filosofía. ¿Cómo trataron estos paganos antiguos con la culpa de los pecados que cometieron? Sus dioses eran impotentes. ¿Podía la voz de sus académicos, con sus filosofías humanistas, calmar sus conciencias cargadas de culpa (porque todos en cada generación tienen el don de una conciencia dada por Dios; el monitor del bien y el mal)? En su mejor, ¿qué podrían ofrecer estos filósofos a sus oyentes, mientras ellos se sentaron en la hermosa stoa, tan cerca del mismo sitio del templo donde el apóstol Pablo hizo su famoso discurso sobre el altar al dios desconocido–“Nadie puede dejar de pecar, simplemente haz tu mejor como humano y trata de mejorar”? Aquellos de la escuela epicúrea de filosofía, por ejemplo, les dieron aún menos razón para estar preocupados por su pecado. Ellos no creían en una vida más allá ni que el hombre tenía un alma.

Mucha filosofía, muchos dioses; pero no hay liberación de cometer pecado. Tal religión es vana.

La voz de la (verdadera) sabiduría declaró que “nada hay nuevo debajo del sol.” El espíritu de politeísmo ha revivido; no vestido con una toga, pero usando la moda ecuménica de hoy. ¡Y el corazón del “Pablo” de hoy se enardece, viendo las ciudades totalmente entregadas a la idolatría de sectas!

Hay innumerables entidades religiosas y denominaciones “cristianas” en todas partes (¡me gustaría que este problema fuera sólo en Atenas!) llenas de multitudes de adoradores devotos. “Únete a la iglesia de tu elección” (ahí van haciendo dioses de nuevo)– ¿Contemporánea o conservativa? ¿Iglesia mega o iglesia en el hogar? ¿Católica, bautista, menonita, pentecostés, o…?

El Consejo Mundial de Iglesias tiene su multiplicidad de denominaciones, que nos da remembranza de los panteones que los antiguos paganos tenían para sus dioses. Ambos toleraron otras creencias…excepto el exclusivo evangelio de Jesucristo. Aquí se enciende la persecución.

La terminología utilizada hoy en día suena mucho más progresista que la de los paganos de antes–“Jesús es nuestro Salvador,” “nacido de nuevo,” “iglesia”–¿pero son los resultados realmente mejor? Igual que los antiguos politeístas junto a sus altares, los “cristianos” en sus denominaciones están todavía en sus pecados. Su mensaje es “nadie puede vivir sin pecado,” “sólo trata tu mejor.”

Tengan cuidado, queridos, es sólo un dragón vestido con ropa de cordero, y también habla como un dragón (Ap. 13:11).

Muchos “cristianos,” muchas denominaciones, pero no hay liberación de cometer pecado. Tal religión es vana. Y tal religión no es el evangelio de Jesucristo ni el testimonio de Su iglesia santa.

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