Rompiendo el Silencio

– Daniel Layne

En Isaías 62:6 leemos, “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardias; todo el día y toda la noche no callarán jamás.” Los que os acordaís de Jehová no reposéis.

SILENCIO ES APOSTASÍA! Mateo 24:31 dice,”Y enviará sus ángeles (ministros de la Iglesia de Dios) con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo (eclesiástico) hasta el otro.” Apoc. 8:2 dice, “Y vi a los siete ángeles (ministros de la Iglesia de Dios) que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas, (Dios da los dones del ministerio, Efesios 4:8). El acto de tocar la séptima trompeta significa esto: Isaías 58:1 dice, “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.” Efesios 5:11 dice, “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.” El silencio implica consentimiento. “Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, es la que manifiesta todo.’’

Existe evidencia más que suficiente del “Silencio” entre los que profesan ser hoy en día “Iglesia de Dios” lo cual causa gran preocupación y constituye una apostasía general. Dios está llamando a un cuerpo ministerial que use su don (sonar la trompeta) seriamente y declare todo el consejo de Dios. Se requiere valor para exponer el pecado y el error. Eso es exactamente lo que el “sonar de la trompeta” debe de hacer. Un ministerio que no toca la trompeta (velar y sonar el alarma) no es un ministerio verdadero.

Existen cosas que necesitan de ser expuestas en esta “Luz del Atardecer” y el exponerlas es lo que Dios requiere para que Él pueda derramar sus bendiciones sobre nosotros. Deseamos volver a repetir que el silencio no siempre implica sabiduría, pero seguido implica consentimiento. Sabemos que en el “tiempo de la siega”, del juicio preparatorio, cuando Jesucristo va ha mandar a sus ángeles (ministros) y “recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego.” Mateo 13:41,42. Este fuego es la palabra de Dios. Jeremías 23:29 dice, ‘’¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová y como martillo que quebranta la piedra?’’ Este fuego está en la Iglesia de Dios. Isaías 31:9 habla,”Cuyo fuego está en Sion, y su horno en Jerusalén.”

Isaías 30:30 dice,”Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego, consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo (la sana y solida palabra de Dios). Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo (la sana y solida palabra de Dios) barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.” Isaías 28:17. Amén.

Por lo tanto, debemos reconocer que es en la Iglesia de Dios donde sus ministros son dotados y controlados por Dios. Ellos tienen en su posesión la trompeta dada por la mano de Dios por la cual ellos (ministros de Dios) están rompiendo el silencio. Están ellos exponiendo (no escondiendo ni pasando por alto) especificamente el pecado y la impureza, descubriendo “las obras infructuosas de las tinieblas y reprendiendolas”. Son ministros “enviados” para recoger todas las cosas que ofenden.

Dios ha creado en la Iglesia de Dios un fuego, por el Espíritu Santo y la palabra de Dios para purificar toda inmundicia. ¡Más ay! al espíritu de Babilonia que estorba sus obras efectivas por sus tradiciones y apagan al Espíritu Santo. I Tes 5:19. Amén.