La iglesia del Dios viviente

La iglesia de Dios es de origen celestial. Es la única institución a la vera del tiempo que seguirá existiendo en la eternidad. Todo lo demás pasará con el cierre del tiempo.

La gloria de imperios, la magnificencia de la civilización, la grandeza de monarquías de los tiempos no tendrán ningún reflejo en medio de las glorias del cielo. El esplendor de las fortunas de la tierra, la pompa y el espectáculo de las glorias de la tierra, la fama de la elocuencia y la oratoria, la fama de escuelas de aprendizaje, el encanto de las bellas formas y ceremonias de credos no encontrarán huella, no tendrán ninguna representación en aquella tierra más allá de la tumba. Sólo la iglesia de Dios brillará allá. Bajó del cielo, y volverá al cielo.

La iglesia de Dios es el cuerpo de Dios, no sólo en la tierra, sino también lo será por toda la eternidad. La iglesia es la habitación de Dios ahora y para siempre. Dios habitará en Su pueblo, y Su pueblo en Él mientras los ciclos de la eternidad sigan sin fin. La iglesia de Dios en la tierra es la encarnación de Dios entre los hombres.

Los hombres, al leer la historia de la iglesia verdadera, leerán la biografía de Dios. La vida de la iglesia es Su vida. El mundo es la creación de Dios como un Creador, la iglesia es Su creación como un Dador de vida. Es Su propia vida. Vive en Él y Él en ella. La iglesia es una creación en Cristo. La iglesia no es creada en Cristo simplemente por un acto creativo, sino por ser nacido de Dios. La iglesia es nacida de Dios en Cristo y es descendencia de Dios. Dios ama al mundo como Su creación. Ama a la iglesia como la vida de Su vida.

La iglesia de Dios en la tierra contiene elementos celestes; no tiene nada que no es celeste. La iglesia lleva la imagen de Dios. Dios ve Su propia imagen en Su iglesia. La iglesia es un espejo que refleja todas las perfecciones divinas. La iglesia de Dios es una cosa viva. Vive de la vida de Dios. La vida de Dios fluye a través de sus venas. La vida de Jesús circula libremente a través de Su iglesia, tan libremente como la sangre fluye a través del cuerpo humano–la iglesia es Su cuerpo. Ella se alimenta de comida celestial. Ella respira la atmósfera del cielo.

La iglesia es Dios y el hombre unidos en Cristo. En la iglesia de Dios se unen todos los hombres con Dios y los unos con los otros. La infinita sabiduría de Dios, los misterios de Dios, el carácter de Dios son revelados por Su iglesia. Dios en Su belleza resplandece en Su iglesia. Ella es toda hermosa, no hay mancha en ella.

Dios hizo el sol, la luna, y todas las estrellas brillantes, pero no los hace Su morada. Cuando construyó Su iglesia, Él dijo: “Éste es mi reposo; aquí habitaré y me multiplicaré; aquí he encontrado tal belleza y valor para extraer la máxima capacidad de mi amor; aquí encuentro la máxima complacencia de mi ser, aquí veo la aflicción de mi alma y estoy satisfecho”.

La iglesia de Dios es atendida por el ministerio de ángeles. Es la única institución en la tierra que los ángeles desean mirar. Pasan por toda otra cosa, pero paran en la iglesia para admirar su belleza y conceder su ministerio. Es la única institución en la tierra que ofrece alegría a los ángeles. Es la única institución de la que cantan: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”. Todas las conquistas de la iglesia en la tierra traen alegría a los ángeles.

La iglesia de Dios es la única institución en la tierra que puede adorar a Dios. Dios, para ser adorado, debe ser adorado en Espíritu y en verdad, y nada excepto la iglesia tiene el Espíritu y la verdad.

La iglesia está llena de instintos celestiales. Dios da instinto al ave y este instinto le enseña hacer cosas. Instintos celestiales llenan la iglesia, enseñándola a hacer cosas celestiales. Su vida es vida celestial. Vive por cosas celestiales, y cosas divinas son hechas por sus actividades. La iglesia es llena del Espíritu Santo y está gobernada por el Espíritu Santo.

La iglesia está en el mundo, pero el mundo no está en la iglesia. No hay lugar para el mundo en la iglesia. Está llena de cosas divinas. No hay pecado en la iglesia. Su ley es la ley de santidad. Todo honor en la iglesia es dado a la Santa Trinidad.

Algún día la iglesia de Dios será arrebatada al cielo y recibirá una imagen impecable al ser llevada a la presencia inmediata de la gloria de Dios, y las alegrías del cielo serán repletas, sin ser disminuidas mientras continúe la eternidad.
Charles E. Orr

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